Ocho inspectores, tres horas y una lista de precintos vencidos
Los ocho técnicos entraron a las 8:20 de la mañana del jueves 10 de septiembre por la puerta de la calle Hernán Cortés, con el mercado ya abierto y los primeros clientes de pescadería esperando turno. Pidieron a cada titular de puesto la documentación de sus instrumentos de pesaje y contrastaron las fechas con la base de datos de la Consejería de Industria, que registra las verificaciones desde 2019. De las 61 básculas revisadas, catorce llevaban entre once y veintiséis meses sin pasar la revisión periódica obligatoria, que en balanzas de clase III debe renovarse cada dos años.
Solo tres puestos habían archivado el certificado en papel.
El acta, firmada a las 11:40, recoge también que en dos carnicerías y en una caseta de conservas la mercancía se exponía sin la etiqueta que informa del origen, el lote y la fecha de caducidad; en uno de esos casos el responsable reconoció al inspector que llevaba meses imprimiendo las etiquetas con una plantilla antigua, sin el código de trazabilidad que exige el Reglamento 1169/2011.
La sanción prevista para las básculas sin verificar es una multa de entre 300 y 3.000 euros por aparato, según la Ley 32/2014 de Metrología, mientras que la falta de etiquetado se considera infracción grave en materia de consumo y puede elevarse hasta 15.000 euros. Ninguno de los expedientes conlleva clausura del puesto, según confirmó la directora general de Consumo, Marta Revuelta, a este periódico.
Básculas que pesan de más y clientes que no lo saben
Un instrumento con el precinto caducado no tiene por qué falsear el peso, pero nadie lo garantiza. El jefe del servicio de verificación, Andrés Peña, lo explica con un ejemplo que ha visto repetirse: «Una balanza descalibrada puede desviarse entre quince y cuarenta gramos por kilo, y en cien gramos de jamón de bellota eso son casi dos euros que paga el cliente sin saberlo». En el Mercado del Este, donde el kilo de merluza se vendía el lunes 14 a 13,90 euros y el de solomillo de ternera a 18,50, el desvío se traduce en céntimos diarios que suman a final de mes.
Tres de los puestos afectados están regentados por familias que llevan más de dos décadas en el recinto.
La noticia cayó entre los clientes habituales con sorpresa y con cierta resignación. Carmen Trueba, vecina de Puertochico que compra en el mercado desde 2008, se enteró el mismo lunes al ver el cartel que Consumo ha colocado en el tablón de anuncios de la entrada: «Yo vengo por la confianza, no por el precio. Si no me fío del peso, me voy al supermercado de la calle Castelar». Otros compradores, en cambio, restaron importancia al asunto y señalaron que el pesaje es solo una parte de lo que pagan: la atención del pescadero, el corte a cuchillo, la posibilidad de cambiar una pieza si no está buena.
Plazo de veinte días para poner los aparatos al día
Consumo ha dado a los titulares un plazo de veinte días naturales, que termina el 1 de octubre, para sustituir o recalibrar las básculas y presentar el certificado de una empresa acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación.
Las firmas de verificación autorizadas en Cantabria son cuatro, y dos de ellas ya han recibido encargos de puestos del Mercado del Este, según fuentes del sector. El coste de una revisión ronda los 90 euros por aparato, y la sustitución de una balanza de mostrador homologada se mueve entre 240 y 400 euros, precios que varios comerciantes consideran difíciles de asumir después de un verano flojo.
La asociación de vendedores del mercado, que agrupa a 38 titulares, pidió el lunes una reunión con la Consejería para negociar una moratoria de tres meses y solicitar que la inspección se avise con antelación, como ocurre en otros mercados municipales de la región. La Consejería no ha fijado fecha para ese encuentro, aunque fuentes de la Dirección General señalan que la próxima campaña de control se extenderá a los mercados de El Sardinero y de la Plaza de México antes de que acabe el año.
Lo que cambia en la compra de cada día
A partir de ahora, el comprador que quiera asegurarse el peso exacto puede pedir en cualquier puesto la pegatina verde de verificación vigente, que debe estar adherida al aparato y visible. La Dirección General de Consumo ha habilitado además un teléfono de atención, el 942 24 55 10, para consultas sobre instrumentos de medida, y ha anunciado que publicará en su web el listado de básculas verificadas del mercado una vez se resuelvan los expedientes.
En la pescadería de Julián Cobo, en el puesto 14, la báscula lleva el precinto en regla desde marzo. Cobo cree que la inspección hará más bien que daño: «Al que trabaja bien no le molesta que le revisen, y al cliente le viene bien saber que aquí se pesa con garantías». El mercado abre de lunes a sábado, de 8:00 a 14:30, y los sábados por la tarde solo algunas casetas de conservas y de embutidos levantan la persiana.